El seguro de dependencia es una medida de previsión social
que actualmente opera en España, la intención es poder prevenir la necesidad económica
de depender de terceros (no familiares) derivado de la perdida de capacidades motoras
y psíquicas para valerse por uno mismo.
Estás y otras preguntas son motivo de investigación en
Europa y actualmente en México, motivadas
por el crecimiento de la población adulta; ya que se estima que para 2030 la población
de adultos mayores en el país crecerá más de 55 por ciento; es decir, habrá
cerca de 14 millones de mexicanos con más de 65 años.
Esto es aún más grave si se considera que actualmente, de los 9 millones de adultos que habitan el país, casi el 80 por ciento presenta algún nivel de pobreza.
Previendo este hecho, en la “Ley de los Derechos de las
Personas Adultas”, publicada en 2012; en su artículo 90 indica: “La familia de
la persona adulta mayor deberá cumplir su función social, por tanto de manera
constante y permanente deberá velar por cada una de las personas adultas
mayores que formen parte de ella, siendo ellas responsables de proporcionar los
satisfactores necesarios para su atención y desarrollo integral y tendrán las
siguientes obligaciones para con ellos: alimentación, vivienda, convivencia
familiar y protección”.
Ese fue el primer paso, sin embargo, viendo a futuro es
necesario desarrollar un producto de previsión en México, que permita prevenir
de manera efectiva, el impacto económico que conlleva la perdida de capacidades
y garantice la calidad de vida.
Mi propuesta actual, buscar indicadores que
permitan conocer el impacto económico de la dependencia para poder desarrollar
seguros y, sin más palabras, fomentar el ahorro.


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