En la actualidad México
enfrenta el envejecimiento de su población con la agravante de la disminución
de la tasa de natalidad, por lo que se espera que en los años por venir los
jóvenes sean minoría y la cantidad de adultos mayores represente un 30% de la
población.
La clave se encuentra en
empezar el ahorro para el retiro en una edad temprana. Cuando se trabaja para
una empresa o dependencia y cotizas para
el IMSS o para el ISSSTE, el 6.5% de tu salario se destina a tu cuenta de
ahorro para el retiro (de este porcentaje sólo el 1.12% es aportación del
empleado y el 5.15% del patrón, la diferencia la pone el gobierno).
Pero qué ocurre con el
tema de los informales, actualmente un promedio de 56% trabaja en la economía
informal (Fuente: ENOE) y la mayoría de este grupo no aporta ni el 1.12% de sus
ingresos al retiro.
Por lo que de acuerdo con
un reporte de la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económicos
(OCDE), sobre las perspectivas de pensiones, México tiene una cobertura menor
al 50%.
No contar con una pensión
o jubilación no es el mayor problema. Lo grave es que la mayoría no se ocupa
por ahorrar para nada, mucho menos para el retiro.
Actualmente sólo el 1% de
la población ahorra a través de instrumentos formales (cuentas de ahorro,
pagaré bancario, fondo de inversión) y pocos de ellos lo hacen con la intensión
de destinarlo a la vejez (Fuente: CONDUCEF).
Es momento de ver hacia
atrás, analizar el futuro que nos espera y reflexionar sobre el retiro que
podrías vivir.




